domingo, 18 de junio de 2017

CENIZAS DORMIDAS (a veces solo hay que cerrar los ojos, viajar con el corazón y dejar que la imaginación te guié)

- Siendo siervo de la vida me 
 rompo ante la mirada vigilante
de la noche prematura,
no se por que esta melancolía 
rota me sigue,
 cuando todos los seres duermen
en la diurna melodía
de la triste nostalgia, 
por ser parte de esta efímera
armonía.

- No soy el dueño de este cielo,
pero sobre este suelo 
como cada miembro de este mundo
mis yemas están llenas 
de inocencias olvidadas 
por el día.

- Porque naufrago, perdido me
encuentro cuando
ya el alcohol y el sonido
violan mi cuerpo.

- Solo puedo decir, que sobre 
mi cabeza cae el estigma
de un pasado perdido, olvidado,
secuestrado entre maderos
quemados en una noche,
de cenizas oscuras volando
sin rima ni destino,
que hace del gentío
una legión en la noche loca.

- Olvidado en el presente
cierro mis ojos y viajo en el tiempo,
a tiempos de brujas,
a tiempos de alocados degolladores 
nocturnos,
a tiempos de filósofos
juzgados por compartir lo prohibido,
a tiempos de colgados sin freno,
a tiempos de esos 
que veían plano el mundo,
a tiempos de purificación en la llama
rojiza de supuestos mandados del cielo.

- Vuelvo a ser consciente de este presente,
que las hogueras dibujan las calles
sin sentido de muerte o castigo,
solo arden para despertar el alma
que dormido sale sin preocuparse
por las horas que pasan sobre
la piel blanquecina,
que sobre el suelo posa escuchando
los estruendos,
hechos por la mano del hombre.

- Todos intentan olvidar,
si no olvidar enterrar, enterrar
en lo olvidado sus vidas,
sus vidas que más que vidas 
son espacios prestados de otra Era,
ya enterrada en cuentos
de autores dormidos.

- ¡No! No puedo dormir en esta opera,
lírica sonada en la moribunda
esencia nocturna.

- ¡No! No cierro los ojos 
ante esta metáfora despierta.

- ¡No! No puedo parar mis pies rendidos,
a esto de dejarme llevar sin permiso
por el fuego que con sentido
adorna estas calles.

- ¡No! No puedo frenar mi alma
en esta farándula que llaman festejo,
pues solo soy uno más en esta lluvia
de cenizas dormidas.

Por: J.M.Almecija